Reasons to Believe

Argentina Chapter Statement of Faith

Qué creemos


Nuestra Declaración de Fe

Reasons To Believe (Razones para Creer) adhiere al Consejo Internacional de Infalibilidad Bíblica.

Los siguientes párrafos expresan las convicciones doctrinales de todos los miembros del personal, la junta directiva, oficiales de filiales de Reasons to Believe y sus miembros.




Revisada en octubre de 1999
Kenneth Richard Samples
Vicepresidente de Apologética Teológica y Filosófica
Reasons To Believe

La Biblia

Creemos que la Biblia (los 66 libros del Antiguo y el Nuevo Testamento) es la Palabra de Dios, escrita. Por lo tanto, como una revelación “exhalada por Dios”, es verbalmente inspirada y completamente sin error (histórica, científica, moral y espiritualmente) en sus escritos originales. Si bien Dios el Espíritu Santo supervisó sobrenaturalmente la escritura de la Biblia, esa escritura, no obstante, refleja las palabras y los estilos literarios de cada uno de sus autores humanos. La Biblia revela el ser, la naturaleza y el carácter de Dios, la naturaleza de la creación de Dios y, especialmente, su deseo de salvación para los seres humanos a través de Jesucristo. Por lo tanto, la Biblia es nuestra autoridad suprema y final en todos los asuntos que trata.

La creación

Creemos que el universo físico, la esfera de la naturaleza, es la creación visible de Dios. Declara la existencia de Dios y da una revelación confiable del carácter y propósito de Dios. En la Biblia Dios declara que, a través de su creación, toda la humanidad reconoce su existencia, poder, gloria y sabiduría. Un estudio sincero de la naturaleza –sus aspectos físicos, biológicos y sociales– puede resultar útil para una persona en su búsqueda de la verdad. La Palabra de Dios (la Biblia) y el mundo de Dios (la naturaleza), bien entendidos como dos revelaciones (una verbal, una física) del mismo Dios, nunca se contradirán mutuamente.

Dios

Creemos en un Dios infinitamente perfecto, eterno y personal, el Creador trascendente y Sustentador soberano del universo. Este único Dios es Trino, y existe eterna y simultáneamente como tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las tres personas de la Deidad comparten igual y completamente la única naturaleza divina, y son, por lo tanto, el mismo Dios, coiguales en poder, naturaleza y gloria.

La persona de Cristo

Creemos que Jesucristo es a la vez verdadero Dios (la segunda Persona de la Trinidad) y verdadero hombre (el Hijo Encarnado de Dios). También creemos en los grandes sucesos que rodean la vida y el ministerio de Jesucristo, que incluyen: su preexistencia eterna, su nacimiento virginal, sus milagros fehacientes, su vida sin pecado, su muerte sacrificial en la cruz, su gloriosa resurrección corporal de los muertos, su ascensión al cielo y su obra presente en el cielo como Sumo Sacerdote y Abogado. Él volverá en gloria para resucitar y juzgar a toda la humanidad.

La persona del Espíritu Santo

Creemos que el Espíritu Santo, la tercera Persona de la Trinidad, es ciertamente una Persona Divina, coigual con el Padre y el Hijo. También creemos en el ministerio del Espíritu Santo en la salvación, un ministerio que incluye la unción y la glorificación de Cristo, convencer a los hombres de su pecado, producir la regeneración de los pecadores perdidos, y morar en los creyentes y darles el poder para la vida piadosa y el servicio espiritual.

La humanidad

Creemos que Dios creó la humanidad a su imagen y semejanza (con capacidades racionales, morales, relacionales y espirituales) para tener comunión con Él y darle gloria. Por lo tanto, los seres humanos son la corona de la creación de Dios (poseen una dignidad y valor moral inherentes) y, como tales, son distintos en especie de toda otra vida en la tierra. Adán y Eva, los primeros seres humanos, escogieron rebelarse contra Dios y seguir su propio camino autónomo. Como resultado, toda la humanidad quedó separada de Dios, la imagen de Dios en el hombre quedó distorsionada y la naturaleza pecaminosa fue transmitida a toda su descendencia. Debido al pecado original (que incluye tanto la corrupción como la culpa), los seres humanos no regenerados son incapaces de agradar a Dios o recomendarse a sí mismos ante Él. El único remedio para el penoso problema de la humanidad es la redención a través de la fe en Jesucristo.

La redención

Creemos que Dios ha actuado soberanamente para salvar la brecha que separa a las personas de Él. Él envió a su Hijo, que nació de una virgen, confirmado por milagros y una vida sin pecado, para llevar todo el castigo del pecado de la humanidad. Jesucristo sufrió y murió en lugar de los pecadores, y así satisfizo la justa ira del Padre contra el pecado humano, y efectuó la verdadera reconciliación entre Dios y la humanidad para quienes creen. En la muerte expiatoria de Cristo, tanto el amor de Dios como la justicia de Dios se manifiestan plenamente. La justicia de Jesucristo en cumplir plenamente la ley de Dios ha sido acreditada por gracia a todos los creyentes. La redención es únicamente una obra de la gracia de Dios, recibida exclusivamente mediante la fe en Jesucristo, y nunca por obras de mérito humano.

La justificación

Creemos que la justificación es un acto judicial de la gracia de Dios en la que Él absuelve a una persona de todo pecado y acepta a esa persona como justa a sus ojos gracias a la justicia imputada de Cristo. La justificación es estrictamente una obra de la gracia de Dios, aprehendida sólo mediante la fe, y únicamente gracias a Cristo.

La resurrección

Creemos que Jesucristo resucitó corporalmente de los muertos, conquistando el pecado, la muerte y todos los poderes de Satanás. La resurrección es la afirmación histórica de Dios y la vindicación de la identidad, misión y mensaje únicos de Jesucristo. La evidencia histórica de la resurrección se manifiesta en la tumba vacía de Cristo, sus muchas apariciones luego de la resurrección y el surgimiento de la iglesia cristiana. Jesucristo mora ahora a la diestra del Padre, y vive para morar en todos aquellos que reconocen su pecaminosidad, que se arrepienten y entregan sus vidas a la autoridad de Él.

La iglesia

Creemos que la iglesia es el cuerpo espiritual de Jesucristo (su Fundador, Cabeza y Pastor), y que abarca todos los verdaderos creyentes de todo tiempo y lugar. La función de la iglesia es llevar a cabo la voluntad expresa del Señor, a través del poder del Espíritu Santo. Uno de los propósitos centrales de la iglesia es predicar el evangelio (tanto mediante las palabras como por la vida), las buenas nuevas de que la humanidad puede encontrar la salvación del pecado mediante la fe en Jesucristo. Todas las personas que han puesto su fe (confianza segura) en Jesucristo para la salvación pertenecen a la iglesia y son, por lo tanto, el pueblo de Dios. La comunidad de creyentes está formada por personas que no son ni perfectas ni sin pecado, pero por gracia sus vidas están pasando a estar, cada vez más, bajo el control del Espíritu Santo, expresando su amor, gozo, paz y otras cualidades de Cristo.

Las cosas futuras

Creemos que el Señor Jesucristo volverá a esta tierra, personalmente, corporalmente y visiblemente, para establecer su reinado glorioso en un reino que nunca terminará. Como Señor soberano, Él habrá de resucitar y juzgará a toda la humanidad. Quienes hayan recibido su oferta de vida a través del evangelio, irán a las eternas bendiciones en el cielo; quienes la hayan rechazado, al tormento eterno consciente en el infierno. Anhelamos la bendita esperanza, la Segunda Venida de Cristo en gloria.

La Gran Comisión

Creemos que Jesucristo es el único camino de salvación. Y, dado que Cristo ha comisionado a su pueblo, la iglesia, a ir a todo el mundo para discipular, bautizar y enseñar a todos, en todas partes, a obedecer su Palabra, deseamos, por su gracia, cumplir nuestro papel en alcanzar al mundo con el evangelio de Cristo.